jueves, 7 de julio de 2011

Gente de calle, esa de la de verdad.

Tanta gente viviendo sola, y yo aquí reclamando
Tantas lágrimas tiradas por las calles, y yo sin recogerlas
Tantas noches con frío, y yo simplemente durmiendo
Tantos abrazos marchitos en el fuego, y yo sigo aquí escribiendo.

Tantos pasos recorridos, tan pocas personas que se detienen
Tantos gritos de auxilio, y tan pocos los que atienden.

Tanta gente tratando de vivir, y yo por cansancio quiero morir.
Tanta gente que merece sonreír, y yo pensando la mala vida que me toca a mí.

¡Ay! si pudiera yo, tener esos ojos de cristales
Sentir sus manos marchitas, cansadas del dolor
¡Ay! Si pudieras tú, lograr tenderle una mano
Verías que no es una carga fácil llevar el dolor.

Se despiertan con la esperanza de un día diferente
Se duermen con la calma de haber vivido
Rezan a Dios porque los tengamos en nuestras mentes
Y porque alguna vez puedan salir de ese oscuro frío.

Nos enseñan sin ser profesores
Nos quieren sin siquiera conocernos
No nos piden el más bello de los cielos
Pero sí, que aprendamos a verlos.

En su noche más triste en la calle
Uno de ellos decide alejarse
Se cansó de su cama tan dura
Y decide ir al cielo a relajarse.

Con el día se acaba la luz
Y sin darse cuenta la calle ya se les volvió su cruz
Con el día se nos acaba la luz
Y es hora que te diga, ¿cuándo abrirás los ojos tú?

Valeska Gaete Fuentealba.


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