jueves, 7 de julio de 2011

Los olvidados de siempre...

Desde mi niñez preguntaba por las personas que siempre veía en la ciudad, en el mismo lugar, con la misma vestimenta, buscando comida y pidiendo dinero, siempre me decían que eran personas que les gustaba estar allí o personas que eran abandonadas por sus familiares y que era muy peligroso acercarse a ellos, además de muchas otras cosas. Los indigentes, personas que son invisibles en las grandes ciudades, que pasan al lado nuestro constantemente, viven con nosotros pero nosotros no vivimos con ellos, son extraños y cochinos para muchos, personas que se merecen estar allí porque no son más que lacras de la sociedad para otros, nuestra sociedad se ha encargado de dejarlos de lado. La definición técnica de Indigente es una persona que carece de vivienda adecuada y de ingresos propios, y que vive en una situación de pobreza y marginación social. Muchas instituciones se encargan de hacer catastros, de apoyarlos de alguna manera, en Chile existen muchas, pero todas se encargan del bienestar de la persona, olvidándose de algo muy importante…el bien ser. En algún momento de la vida todos somos indigentes, merodeamos por el mundo buscando respuestas, donde nadie nos puede ayudar porque nos encerramos solo en nosotros mismos y generamos un espacio de soledad y rechazo al que se acerque, pero al mismo tiempo necesitamos ayuda, estamos suplicando por ella y muchas veces nadie nos escucha cayendo en nuestra propia trampa, esas personas que no encontraron ayuda están allí afuera, comiendo de la basura acompañados de su sombra, de los perros vagos, de algún cigarro que les cuesta conseguir todo un día y de sus mentes pérdidas. No todos los indigentes fueron pobres toda su vida o vivieron en la mediocridad, existen muchas historias tanto inéditas como asombrosas ya que muchas de estas personas lo tuvieron todo en la vida, buen trabajo, buena casa, linda familia y mucho dinero pero que por cosas de la vida dan un giro brusco y en un abrir y cerrar de ojos los podemos encontrar durmiendo en las plazas, esto también demuestra que muchas veces el dinero no entrega la felicidad. De igual manera están los indigentes que toda la vida han sido de un estrato social bajo y que no son de calle, sino que frecuentemente viven en campamentos, con casas de nylon y cartones como camas, para estas personas…el invierno es su peor enemigo; su miedo, las enfermedades aquí son lo más peligroso, ya que estas personas a vivir en campamentos tienden a juntarse mucho y botar la basura en su mismo entorno, provocando que ratones lleguen a su “hogar” y ocasionar infecciones y enfermedades contagiosas y hasta mortales, los niños son los más vulnerables por el tema de las drogas ya que en estos lugares sobra el tráfico de estos estupefacientes.  Los prejuicios de la sociedad hacen creer que estas personas son inútiles, que no pueden tener productividad ni talento, sin embargo, existen muchas excepciones, estas personas pueden ser capaces de mucho si es que se les da una oportunidad, cuestión que es lo más difícil de lograr.
Volviendo a los indigentes en condición de calle, aquellos que solo son acompañados por la soledad esperemos que algún día se encuentre una solución a esto, una solución que viene de ellos mismos o quizás la solución ya la encontraron y lo vemos todos los días en la calle, con un cigarro, haciendo unos dibujos, que representa para ellos su libertad; quizás sea así porque la vida les ha dado poco o nada, en estas cosas que parecen tan simples a la vista, ellos encuentran el exilio de las reglas y del sistema que los tiene excluidos de toda oportunidad.   


Richard Raimapo R.

No hay comentarios:

Publicar un comentario