jueves, 7 de julio de 2011

Ser testigo no es ser protagonista.


Pude sentir el frío en sus piececitos húmedos
Pude cobijar sus manos sucias entre las mías
Pude recolectar lo que decían comida para su boca
Y aun así, en mi cama abrigada yo siempre dormía.

Pude estar las miles de veces que me necesitaron
Compartir con ellos la gracia de un juego improvisado
Crear ilusiones de mundos  perfectos donde pueden ser felices
Contagiarlos con alegría, sanarlos de enfermedades tristes.

Ser testigo de mundos quebrados y olvidados
Ver ilusiones botadas en el suelo que clamaban elevarse
Oír llantos de desesperación, y agonías por un mañana
Contemplar que todo era negro, cuando la luz del día se escapaba.

Siempre me perdí cuando ellos en sus historias me envolvían
Llenos de esfuerzos, con ganas de surgir, siempre me decían
Que no importaba dónde, su casa algún día la tendrían
Y  con angustia en alma, con recuerdos en los ojos
Recordaba que yo, ni siquiera aprovechaba de la mía.

Que no se puede y es difícil comprender
Que existe un abismo entre querer y poder.
Levantarse por la mañana
Eso es querer
Pero poder tener comida para todos los días
                                               Eso no es siempre poder.

Sofia Cazaux.

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