Grises son los días
De una fría ciudad
Miradas de dolor
Sufrimiento y desesperanza.
Que cautivan a nadie
Nadie los mira, nadie los escucha
Invisible a los ojos de la sociedad
Que deambula junto a ellos
Libertad de su propia condena
Migas de la sociedad
Su vil camino a un ínfimo
Rayo de luz.
Virilidades, hormonas inquietas
Dan fruto creaciones
Todos vienen del mismo lugar,
Todos son diferentes.
Pasados oscuros, siguen tal cual
Vidas, amores,
Decepciones, hacen caer en
Un agitado abismo.
Gestos
Buscan ser agradecidos.
…Pues es su deber, por ser escorias
De la sociedad.
Una caricia, un abrazo,
Comprensión, ilusión.
Grabados en una moneda
Es lo que esperan.
Vidas medio llenas,
Medio vacías,
Llenas o vacías,
Caminan por la misma vía.
Miradas pérdidas,
Observan la luna,
Llena de agua…
Desgracia de la vida.
Frío infame,
Lágrimas congeladas.
Un silencio habla,
El otro escucha.
No hay sitio,
Los desamparados
No tienen lugar,
En la jungla de la humanidad.
Corre desilusión
Por sus venas.
El día en que sonrían
No estarán para verlo
Malditos pobres,
Contagian su hambre.
De humanización y
Esperanzas.
El alboroto de la ciudad cesa,
Y ellos siguen ahí.
Dueños de la noche
Fría y soberbia.
Su soledad no tiene sombra,
Su sombra no tiene lugar.
Y el viento aún no regresa
Lo que se llevó.
Los perros salvajes,
Han empezado a comer sus pies.
Por las tarde se exhiben
Desnudos y huesudos.
Alto contraste de miradas,
Enceguecen corazones.
Ya nadie los mira,
Ya nadie los quiere.
Solos tristes y abandonados
En la sociedad del cliché
Donde mucho se dice y
Poco se hace.
Qué les queda por vivir
Qué les queda por desear
Qué les queda por sonreír
Qué les quedará?
Hijos de nadie
Viven de los escombros
Fue su decisión
Qué tan lejos pudieron ir?
Dónde está Dios para ellos,
Dónde está la divinidad,
Solos en la nada
Sin voz.
El frío no distingue ni prefiere
La noche es larga
El hambre es inmensa
Amanecer es un milagro.
Alimento, abrigo y cariño.
Utopía presente en sus mentes.
Deseos que se deshacen en
Tan sólo un parpadeo.
Vulnerables a lo indebido,
Sexo drogas y alcohol, vida indebida
Para sobrevivir en un
Infierno terrenal.
Fernanda Campos.
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