Fuente: http://www.renacerdeangol.cl
Queda la clara y consistente sensación que muy poco se ha conseguido para superar la indigencia que ha hecho de las calles de Temuco su sacrificado hogar.
En las noches, en especial, se puede apreciar el "otro Temuco", cuando la mayoría de la gente se retira a descansar y la indigencia se apoderada de las calles y lugares donde improvisar una humillante cama o algo que se le parece.
La experiencia enseña que algunas de esas personas prefieren y preferirán siempre la calle, pese a su dureza. No aceptan un trabajo ni techo y si se les impele a ello en breve regresan a lo que es su vida. Cuesta entenderlo, claro.
Sin embargo hay quienes han buscado y buscan una oportunidad. Gente joven, gente de edad que estaría dispuesta a recibir una ayuda que les es terriblemente esquiva. Es que los indigentes son un sector que no figura en los esquemas sociales de ayuda. No tienen trabajo, no pertenecen a algún programa oficial. Tal cual no existieran.
Pero están allí, como una bofetada a la desidia social.
¿Quién les ayuda? Algunos organismos privados que proporcionan un plato de comida y un techo que no todos aceptan.
Es un tema complejo, pero persiste la nítida sensación de que el Estado no hace por ellos lo que debiera. Una sociedad en que cada cual debe procurar su espacio, su subsistencia, sin apoyos, no puede ser buena, y este asunto no puede dejarse exclusivamente en caritativas manos privadas. Hay una responsabilidad oficial que no se ha cumplido.
El país jamás crecerá como queremos si se deja atrás pecados de sociedad inconfesados, que muchos prefieren no ver. Las macrocifras no pueden ocultar una realidad que duele.
Richard Raimapo.

Quien les dio la autorización para publicar una foto mía.
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