jueves, 7 de julio de 2011

Sentada frente a su mundo de papel.

                                      
La noche la cubre con su manto
Mientras los perros intentan dormir.
La ventana nunca está cerrada.

Derrama una lágrima mientras su sentido
De ser se deshace. Estalla en llanto.
De a poco empieza a desgarrar las murallas.
Nunca entiende bien el por qué.

Largas horas mirando la nada,
Y a un espejo que no refleja más que los defectos
De ella y su mundo. Tiene miedo de levantarse.
La soledad ya tocó su puerta.
La utopía nunca fue.

A veces suele pensar que su vida
Ha sido sólo un sueño.
O más bien una interminable pesadilla.
¿Acaso nunca habrá pensado en escapar?                                   


    Melisa González.

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