La noche la cubre con su manto
Mientras los perros intentan dormir.
La ventana nunca está cerrada.
Derrama una lágrima mientras su sentido
De ser se deshace. Estalla en llanto.
De a poco empieza a desgarrar las murallas.
Nunca entiende bien el por qué.
Largas horas mirando la nada,
Y a un espejo que no refleja más que los defectos
De ella y su mundo. Tiene miedo de levantarse.
La soledad ya tocó su puerta.
La utopía nunca fue.
A veces suele pensar que su vida
Ha sido sólo un sueño.
O más bien una interminable pesadilla.
¿Acaso nunca habrá pensado en escapar?
Melisa González.
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